
Las dietas populares dudosas comparten algunos rasgos comunes:
1. Promueven una pérdida de peso rápida. Esa pérdida resulta principalmente del agotamiento del glucógeno, sodio y masa muscular magra. Todas conducen a una pérdida de agua corporal.
2. Limitan las elecciones de alimentos y exigen rituales específicos como comer sólo fruta para el desayuno o sopa de col todos los días.
3. Utilizan testimonios de personas famosas y relacionan las dietas con ciudades bien conocidas como Beberly Hills y Nueva York.
4. Se venden a si mismo como curalotodo. Estas dietas afirman funcionar para cualquier persona, cualquiera sea el tipo de obesidad o la fortaleza y debilidades específicas de la persona.
5. Recomiendan con frecuencia suplementos caros.
6 . No intentan cambiar de manera permanente los hábitos alimentarios. Quienes hacen las dietas, las siguen hasta lograr el peso deseado y luego regresan a los hábitos de alimentación antiguos.
7. Suelen ser críticas y escépticas con respecto a la comunidad científica. Sugieren que los médicos y dietólogos certificados no desean realmente que las personas pierdan peso. Alientan a la persona a buscar fuera de los establecimientos médicos el consejo correcto.
Es probable que la característica más cruel de estas dietas sea que fundamentalmente garantizan el fracaso de quienes las llevan a cabo. Las dietas no están diseñadas para una pérdida de peso permanente. No cambian los hábitos y la selección de alimentos es tan limitada que la persona no puede seguir la dieta a la larga. Aunque quienes llevan a cabo la dieta suponen que pierden grasa, en realidad perdieron principalmente músculo y tejido magro. Tan pronto empiecen a comer normalmente otra vez, se reemplaza el tejido perdido. Al parecer fracasó quien realizó la dieta cuando en realidad fracasó la dieta. Esto hace que se ponga en riesgo la autoestima de quien hace la dieta. Si alguien necesita ayuda para perder peso, se aconseja el apoyo de un profesional.
