
Durante el embarazo los requerimientos calóricos aumentan cerca de 300 calorías por día. Dos tazas de leche con azúcar extra, bastarían para cubrir gran parte de las mayores necesidades del embarazo, en el caso de que la alimentación previa sea adecuada. También es necesario incentivar el consumo de una porción adicional de frutas y verduras, para cubrir el aporte de otros micronutrientes.
El gran problema lo constituye el hierro, elemento difícil de cubrir con medidas dietéticas. La dieta habitual aporta 12 a 15 gramos, y para alcanzar los requerimientos extra habría que forzar la ingesta de alrededor de 500 gramos de carne más al día. Por esto se sugiere el uso de hierro medicamentoso en forma habitual durante el embarazo. Algo similar ocurre con los folatos -vitamina B3- cuyas principales fuentes son el hígado, las leguminosas y las verduras de hojas verdes, ya que es difícil alcanzar el aporte recomendado con dieta.
En cuanto al régimen dietético, la gestación no es momento ideal para comenzar a disminuir de peso. Hasta el momento, no hay evidencias que permitan asegurar que las dietas con bajo tenor calórico administradas durante el embarazo resulten beneficiosas para la madre o el bebé. Por el contrario, la disminución de ingesta de calorías trae consigo la disminución de la ingesta de otros nutrientes esenciales, pudiendo producir trastornos en el crecimiento del bebé durante el período de gestación.

Yo creo que la mujer debe preocuparse de no engorgar demasiado durante el embarazo. Mi mujer pasó momentos difícules en el embarazo por engordar demasiado.