
La dieta que lleva el nombre de quién la inventó, es una dieta disociada, que se basa en consumir alimentos protéicos y grasos sin consumir nada de hidratos de carbono. Nuestro organismo al no consumir hidratos de carbono (que suponen la mitad de la ingesta en una dieta normal) debe transformar “combustible” a partir de las proteínas y grasas por lo que estas no llegan a acumularse en el organismo como tal.
Se debe comer carnes, pescados, embutidos, huevos, mariscos, mantequilla, nata, patés y mayonesa.
No puedes consumir azúcar, alcohol, batidos, dulces, pan, bollos, arroz, pastas, cereales, harina y legumbres.
Presenta muchos inconvenientes para la salud, puede alterar tu estado de ánimo por la falta de hidratos de carbono, origina mal aliento por aumento de cuerpos cetónicos, hay un exceso de grasas saturadas que puede dar problemas a nivel cardíaco, provoca estreñimiento.
Es una dieta con la que consigues una pérdida de peso rápida y efectiva, pero no es recomendable. Nunca la sigas por un tiempo superior a un mes, ya que es tu salud la que puede salir perjudicada.
