
Son una fuente de vitaminas, antioxidantes y fibra. Si las tomas de forma regular, te enfrentarás mejor a las enfermedades.
Todas las frutas tropicales gozan de dos características que las convierten en una buena opción a la hora de llenar nuestra despensa: son muy ricas en antioxidantes y vitaminas. Proporcionan energía, tienen grandes cantidades de fibra, minerales y vitaminas libres de grasas, y sobre todo, aportan sustancias antioxidantes que el cuerpo no es capaz de almacenar y debe consumir a diario para mantenerse en plena forma.
La piña, favorece la digestión y elimina la retención de líquidos. Es rica en vitaminas A y C , necesarias en situaciones de debilidad y anemia. Sus enzimas disminuyen la posibilidad de que se formen peligrosos coágulos en la sangre. Previene las infecciones urinarias, alivia la gota, los dolores reumáticos y también los artríticos. El corazón de la piña en polvos es muy rico en fibra. La decocción de hojas se emplea para la limpieza de heridas, llagas y quemaduras.
El Plátano, es el gran revitalizador, gracias al clima privilegiado de las islas canarias, el plátano que comemos pasa más tiempo en la planta consiguiendo más nutrientes debido a una maduración más natural. El plátano es rico en potasio, que disminuye la presión arterial y transporta los nutrientes a las células. Se utiliza para combatir el agotamiento, los trastornos musculares y digestivos así como los problemas cardíacos. Contiene vitaminas A, B y C, que eliminan líquidos y desintoxican el organismo.
La papaya, nutre y protege. Las hojas de papaya contienen enzimas capaces de liberar los aminoácidos que forman las proteínas. Su carne posee cualidades digestivas, laxantes y antiinflamatorias. En las dietas evita la acumulación de grasas y facilita la digestión. La pulpa de papaya favorece la cicatrización de las heridas y funciona como astringente. Es buena para la circulación sanguínea y previene accidentes coronarios. La infusión de hojas y flores de papaya se prescribe en caso de diarrea persistente.
