
Los frutos secos se han utilizado como aporte energético y nutritivo en la alimentación humana por su riqueza en energía y numerosos nutrientes. Exceptuando la castaña, los frutos secos son alimentos ricos en grasa, (del 50 a 60% de su peso) principalmente insaturada, es decir, aquellas que existen en los aceites vegetales y en el pescado. Según el tipo de grasa, los frutos secos se dividen en dos grandes grupos:
Por un lado las almendras, avellanas y los pistachos que son ricos en acido oleico (grasa del aceite de oliva) y acido linoleico (grasa del aceite de girasol).
Y por otro, las nueces que son ricas en acido linoleicos, una grasa similar a la de los aceites de pescado, por lo que no hay que olvidar tomar nueces si somos vegetarianos o si comemos poco pescado.
Los beneficios de los frutos secos son diversos:
Para una alimentación saludable hay que tomar entre 3 y 7 raciones a la semana.
