
Las últimas investigaciones destinadas a hallar la píldora de la eterna juventud, no avalan recetas milagrosas ni pócimas con fórmulas magistrales. Aseguran que se puede vivir más años ingiriendo menos calorías.
No es algo nuevo, desde hace aproximadamente 60 años se realizan estudios con animales que confirman que disminuyendo el número de calorías en la dieta mejora su salud y les hace más longevos. En las personas, los efectos rejuvenecedores empezarían a notarse si restringiéramos al menos 30% las calorías que ingerimos al día que, por término medio, son entre 2.500 y 1.750.La dieta baja en calorías supone tantos efectos en el organismo, que no sería posible encontrar un fármaco capaz de cumplirlos todos. No se trata de pasar hambre, si no de tomar abundancia alimentos bajos en calorías. De momento, lo que sabemos con seguridad es que una dieta variada y equilibrada junto con la práctica de ejercicio moderado, es la manera más saludable de prevenir ciertas enfermedades o el envejecimiento prematuro.
Durante la vida se van acumulando en las células unas moléculas nocivas que se forman en reacciones químicas de oxidación, llamadas radicales libres. La acumulación de radicales libres puede favorecer el envejecimiento y la aparición de enfermedades degenerativas como la arteriosclerosis y algunos tipos de cáncer. En los alimentos que nos brinda la naturaleza, encontramos poderosos antioxidantes que previenen su acumulación: La provitamina A y las vitaminas C y E.
Reducir calorías en la dieta cambia totalmente el funcionamiento de diversos genes relacionados con el metabolismo y la reparación de proteínas. Los expertos afirman que precisamente en estos genes podrían estar las claves del envejecimiento y , por tanto, los mecanismos fundamentales que habría que modificar para prolongar la duración de la vida humana. Con el paso de los años, el cuerpo va perdiendo su capacidad para reparar las proteínas que se deterioran por los procesos metabólicos que transforman los alimentos que tomamos en energía, por tanto, si hay menos calorías también hay menor movimiento metabólico.
