
¿Cómo entremezclar filosofía y decoración sin grandes artificios y con increíbles resultados para el bienestar de su hogar y el de usted mismo? Zen es la respuesta.
El Zen, una de las tradiciones más practicadas del budismo en Occidente, afirma la existencia de un acceso directo al último y superior estado que precede al nirvana, un estado de recogimiento y paz que puede inundar sus habitaciones mediante unos cambios sencillos que tienden hacia la simplificación del espacio.
El uso de los colores es una de las principales características del estilo Zen. En la casa emplee sobretodo el blanco, y la gama de los tonos ocre, hasta llegar al beige. Los muebles de formas puras y rectas. Evite las curvas y el barroquismo. Concédale preferencia al orden y todo lo que contribuya con éste.
Persiga con cada uno de sus arreglos la comodidad, la sobriedad que permita el movimiento fluido sin obstáculos, y la abundante iluminación para lograr un ambiente positivista y aliviar la tensión que siempre implica el espacio cerrado. Estas fáciles variaciones se verán inmediatamente reflejadas en usted y los suyos, en sus caracteres y modos de afrontar la convivencia, hacia un plano de mayor reflexión y relajación del ánimo, con la consiguiente mejora de su bienestar y calidad de vida.

